De la tensión cervical al dolor de espalda crónico
Una cabeza inclinada hacia adelante aumenta drásticamente el peso que soporta el eje vertebral, provocando una tensión cervical persistente. Si no se atiende, este estrés se desplaza hacia abajo, convirtiéndose en un dolor de espalda generalizado y, en casos más graves, en un dolor lumbar que limita la capacidad de permanecer sentado o de pie por tiempos prolongados.
